domingo, 11 de mayo de 2014

Quiero... rutina

Quiero levantarme por las mañanas y tras apagar el despertador, darte los buenos días con un murmullo mientras comienzo a despertar. Qué tú me lo contestes mientras abres poco a poco los ojillos y sonríes mientras nos damos el primero beso del día. Ir al baño, ducharme, y cuando vuelva al cuarto a vestirme, que tengamos una pelea de cosquillas (¡déjame que tengo muchas y sabes que no me gusta que me hagas!) y almohadas, porque tú no me dejas vestirme y yo no te dejo que sigas durmiendo.

Ir a la cocina y comenzar a preparar el desayuno rápidamente (¡mierda no llego ya al metro de menos cuarto!), mientras te terminas de lavar los dientes y apareces con ese pantaloncito corto que tan loca me vuelve. Sentarnos a la mesa, y engullir las tostadas mientras tú te bebes el colacao riéndote de mi boca llena de mantequilla, pero tranquila que me vengaré dándote otro beso (¡para que vuelvas!).

Vuelvo al cuarto de baño, me lavo los dientes y me pinto mientras tú te vistes y me gritas yo no se qué de que hay partido esta noche (¿ha dicho champions o copa del rey?) y que la primera que vuelva meta dos pizzas en el horno para que se vayan haciendo en lo que llega la otra. Cojo todos los trastos, vuelvo al cuarto y te doy el beso de despedida, más largo e intenso, y corro al ascensor (¡joder que no llego, no llego!) para ir a las prácticas.

Pasa todo el día, primero las prácticas, luego las clases del máster, echándote de menos, hablando por whatsapp cada vez que podemos, si es que ni viviendo juntas nos hemos librado del enganche (mierda de móvil, sólo me queda un 10% de batería) y por fin llega la hora de volver a casa, contigo.... bueno vale y con Neymar Jr. (esto de compartirte no me termina de gustar, pero bueno).

Llego a casa y apareces de la cocina con una sonrisa, me das un beso mas largo e intenso que el despedida de esta mañana y estamos un rato abrazadas hasta que a regañadientes rompemos el abrazo, me pongo ropa más cómoda y vuelvo para ayudarte a poner la mesa. Cenamos mientras vemos el partido, siempre igual, yo echada hacia atrás en el sofá leyendo al mismo tiempo y tú con la camiseta del barça que te regalé, pegándole voces al árbitro porque ¡ESO NO ERA TARJETA, SE HA TIRADO!

Termina el partido, recogemos y nos vamos contando el día mientras trabajamos (¡¿Pero a mi que coño me importa lo que hizo este tío en 1923?!), hasta que una de las dos acaba y comienza a dar por saco a la otra para que termine antes o incluso pare y empecemos ya a darnos mimos, mimos que terminan en la habitación, desnudándonos la una a la otra, besándonos cada vez más apasionadamente hasta que llegamos a la cama, terminando de la mejor forma que conozco, y ya darnos las buenas noches y dormir abrazadas sintiendo tu cabeza en mi pecho y terminando otro día que es perfecto solo por estar juntas.

Quiero eso. Solo quiero eso, una rutina contigo, que solo se altere por un cine, una comida fuera, un viaje, o una salida con los amigos en vez de una las dos solas. Sonará cursi, ñoño, ridículo o incluso pretencioso, y sé que la convivencia cuesta, y que tendremos nuestros días malos y nuestros roces, pero ¿cuántas veces los hechos nos han dado la razón cuando hemos dicho que nos compenetramos? 

Sé que lo vamos a conseguir, sé que todo lo que hablamos cuando decidimos olvidar la distancia que nos separa y nos ponemos más cariñosas que de costumbre se va a cumplir, está claro que no importa que obstáculos se nos pongan por delante porque ya hemos tenido varios y sin embargo aquí estamos, igual de enamoradas que el primer día, y amándonos tanto como cualquier pareja que no lleva su relación a distancia, o incluso más.

Ya tengo ganas de que pasen los 38 días que quedan para vernos, y ahora mismo lo único que quiero es que no pase nada raro esos días y vayas a la estación a esperarme, que tu cara sea lo primero conocido que vea cuando vuelva, y darte ese beso de película que te prometí hace unos días.


Pero eso ya es otra historia.

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